toqué fondo


Perdonadme… no sé como empezar...

Todo empezó en la juventud, por probar lo que tantos a mí alrededor tomaban, por hacerme la interesante,… por tonta la verdad.

Lo que en un principio fue solo “probar” acabó convirtiéndose en una terrible adicción que me llevó a unos niveles en los que ni yo misma me calificaría de ser humano.

Sólo recordarlo me causa vergüenza!

De una posición acomodada, una familia unida… llegué a robar para conseguir “alimento”, mi aspecto físico era lamentable, y mi mente hacía estragos.

Parecía no tener fin, yo era feliz en esa situación o por lo menos creía serlo, pensaba que el mundo estaba loco, que no era adicción, que no era nada malo, que no me estaba destruyendo, … más equivocada no podía estar , claro.

Todavía recuerdo la sensación de “hambre” que me invadía y me hacía convertir en un animal, más feroz y peligroso que un mono, os lo aseguro. Cómo la necesidad, la ansiedad,… recorrían mi cuerpo hasta la desesperación, llegando a perder la consciencia de mis actos y mis palabras.

En ningún momento fui consciente de mi declive, es más estaba orgullosa de mi vida, hasta que llegué a tocar fondo, pues siempre hay un límite para todo y yo lo sobrepasé.

Recuerdo cada minuto de lo ocurrido, siento escalofríos cada vez que lo pienso, el remordimiento me desespera, y la vergüenza y culpa de lo sucedido se apoderan de mí. Es difícil olvidar que tras discutir con mi madre porque me había olvidado de acudir al colegio a recoger a mi hijo, pues estaba muy ocupada suministrándome “alimento”, él había permanecido 2 horas a la intemperie esperando para poder llegar a casa y comer. Estaba haciendo las maletas para irme lejos y huir de la realidad, de pronto, lo vi y mi ira enmudeció, mi hijo tenía en la mano una de mis jeringuillas, venía con su carita empapada en lágrimas preguntándome que medicamento era porque me hacía volver mala, partiendo la aguja para evitar que continuara dañándome.
Los minutos que sucedieron después fueron los peores de mi vida, la angustia y desesperación mientras los sanitarios hacían su trabajo me consumían, no me importaba las enfrentas que recibía por parte de todo el que me rodeaba, solo me importaba saber que mi hijo estaba sano. Nunca me hubiera perdonado que le sucediera algo por mi culpa, por suerte no sucedió y está sano y en perfecto estado.

Ese momento fue crucial para que viera la realidad de mi situación y pusiera punto y final a esa desastrosa vida que me estaba llevando a la destrucción.
Han pasado ya 10 años y sigue poniéndome la piel de gallina recordarlo, nunca me perdonaré haber llegado a esa situación y me avergüenzo de ello a diario.
Espero que os sirva de ayuda mi experiencia, quiero daros las gracias por escucharme y ver en vuestras caras comprensión y atención por saber lo ocurrido.
Llevo todos estos años colaborando con la asociación, participando de charlas y convenciones pero hoy es muy especial para mi… hoy tengo delante a mi hijo... GRACIAS POR ABRIRME LOS OJOS Y MIL PERDONES POR TODO MI AMOR

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