Una noche de locura… una locura de noche


Estaba en mi rincón preferido de los últimos tiempos, sentada en la arena, escuchando música con mi mp4, mirando el mar, como las olas se estrellaban en las olas, inmersa en mis pensamientos, en mis recuerdos, en mis sueños, en mis ilusiones, contemplaba como iba anocheciendo, el sol caía y las luces de la bahía iban poco a poco encendiéndose.

De pronto me sobresalté al notar como alguien se acercaba a mí, al verte no reaccioné, sentí algo dentro de mí que no podría describir. Eras tú, con tu mejor sonrisa, viniendo hacía mí, después de tanto tiempo, después de tantas cosas pasadas, después de rehacer nuestras vidas por separado… nos encontrábamos de nuevo allí, en el mar donde años atrás empezó todo, volvíamos a estar solo tu y yo y el mar como escenario.

Me saludaste con una amplia sonrisa, dándome un beso en la mejilla te sentaste a mi lado, entablamos la típica conversación de dos personas que se encuentran después de mucho tiempo sin verse.

Fue extraño estar allí, los dos solos, como si nada hubiera pasado, hablando con tranquilidad, riéndonos, contándonos novedades y confidencias,…

La noche iba cayendo dando paso a aquella preciosa estampa del mar mezclándose con el anochecer, la bahía iluminada por completo, la luz de la luna iluminaba nuestros rostros.

En un momento, con el tonto movimiento de coger la botella de agua que compartíamos, nuestras manos se tocaron, erizando mi piel en ese momento, nuestras miradas se cruzaron y pude ver que tu piel imitaba a la mía. Manteníamos la mirada como si una fuerza nos impidiera separar los ojos el uno del otro, al tiempo que nuestras cabezas iban acercándose. A escasos centímetros de tu boca, me detuve, quería mirarte y saber si era real, tus labios tocaron los míos y todo se desencadenó, los besos cada vez más apasionados, la lengua acompañando aquella batalla de besos incontrolados.

Esos besos activaron al resto del cuerpo y nuestras manos fueron las primeras en acompañarles, acariciándonos mutuamente con suavidad, abrazándonos como si fuera el último.
Nos estábamos dejando llevar por el momento y por lo que nuestro propio cuerpo quería hacer, cogiste con tus manos mi cara y me dijiste: “ven conmigo”, mirándome a los ojos no pude negarme, nos levantamos besándonos y así continuamos hasta llegar a tu coche, al llegar allí, mientras me besabas, cogiste sin darme cuenta un pañuelo y me tapaste los ojos, susurrándome al oído me dijiste: “confía en mi” y así lo hice, el camino fue en silencio, acariciándonos, algún beso furtivo para no tener un accidente, intercambiabas el cambio de marcha conmigo, hasta llegar al destino, allí me pediste un momento, y no pasaron ni diez minutos cuando ya estabas abrazándome, quitándome el pañuelo de los ojos mientras me besabas, pude ver el lugar elegido, mi asombro, alegría, y deseo iban en aumento, estábamos en el hotel, el que años atrás fuimos y dijimos que volveríamos.

Subimos a la habitación y unas copas y una botella de champán nos daban la bienvenida.
Mientras servia un poco de champan en las copas, fuiste llenando el jacuzzi con sus sales. Viniste a búscarme y los besos, las caricias, fueron dando paso a la pasión, la ropa nos estorbaba, fuimos con las copas al jacuzzi, brindamos y después del primer sorbo, comenzó aquella locura, mientras el champan recorría mi cuerpo, tu ibas lamiéndolo, sumergidos allí entre burbujas nos deshicimos el uno en el otro, llevándonos al éxtasis.

Salí del jacuzzi con la excusa de que sonaba mi móvil, pero iba en busca del pañuelo, te saqué del jacuzzi con besos, te puse el pañuelo en los ojos y te fui guiando hasta la cama. Jugué un poco contigo, acercaba tu mano a mi pecho y desaparecía, venía por detrás y te cogía tu parte íntima, te esquivaba en la búsqueda desesperada que hacías con tus manos y boca,… llegamos a la cama y estabas loco de excitación por ese simple juego, que tanto disfruté, por eso continué dejándote el pañuelo y te até con otro las manos. Comencé a recorrerte el cuerpo con mis manos, deteniéndome en cada centímetro, mientras tú te desesperabas por no poder tocarme ni verme, pero aquello me hizo disfrutar aún más y el grado de excitación cada vez iba a más. Empecé a besar todo tu cuerpo empezando por los pies y subiendo poco a poco, en esa parte que tanto me esperaba, y que más recta no podía estar, opté por soplarte y solo rozarte con mis labios, excitándote un poco más si cabía, seguí subiendo, recorrí tu cuello, tus orejas, tus ojos, nariz y tu boca me buscaba desesperada pero no era el momento, te susurré boca a boca para que notaras que estaba allí cerquita, te mordías el labio desesperado, sentada sobre ti, te quité el pañuelo de los ojos y me besaste con una pasión desenfrenada, bajé mis manos y te desaté las manos y sin pensarlo desaté también tu fiera interna, tus manos estaban desesperadas por esos momentos contenidos, me tumbaste en la cama , en tu cara solo se veía deseo y pasión, comenzaste a devorarme con ganas y deseo. Conseguí aplacarte y subí encima de ti, te cabalgué hasta llegar al máximo, cayendo los dos extasiados en la cama.

Repusimos energías con un poco de champan que seguía fresquito en la cubitera, y con un cubito comenzamos de nuevo aquel juego de seducción y deseo. Me pasaste el cubito por todo el cuerpo, erizando cada centímetro de mi piel, mis pezones te apuntaban provocándote. Derretimos el cubito con nuestros cuerpos, ardientes de deseo, fundiéndonos nuevamente.

En tus brazos caí rendida y amanecí en la misma postura. Dormidito seguías y quise despertarte de una manera especial, pues aquella locura me tenia mas juguetona que de costumbre. Até tus manos a la cama y fui despertándote con besos y mordisquitos, cuando por fin reaccionaste y abriste los ojos te besé dándote los buenos días y mientras bostezabas y terminabas de despertar bajé con mi lengua por tu cuerpo y me detuve allí, lamiéndotela de abajo a arriba, fue hay cuando te diste cuenta que estabas atado, mientras me pedías que te soltara empecé a comértela, jugueteaba con mi lengua y tu punta y tus palabras se convirtieron en gemidos, subí y te desaté, como un volcán en erupción te moviste para ponerme en tu lugar y tomar el mando de la situación, volviendo a acabar con gemidos y un placer intenso.

Mientras recuperábamos el aliento acordamos que tu bajabas a la cafetería a buscar algo para desayunar, mientras yo llenaba el jacuzzi para acabar aquella locura tal y como empezó.

Te esperé dentro del jacuzzi y el desayuno tuvo que esperar, pues teníamos una despedida pendiente que ninguno de los dos quería demorar.

Ya recuperados salimos y desayunamos para recuperar las energías gastadas, mientras seguíamos besándonos y tocándonos, nos vestimos y abandonamos aquella habitación apurando la hora de salida del hotel. Me llevaste hasta el mar nuevamente, pues allí me esperaba mi coche. Bajamos del tuyo y nos besamos apasionadamente, como si nadie pudiera vernos, como si no fuéramos a vernos más, y en realidad, así es, no sé cuando nos volveremos a ver, ni que pasará entonces, ni tan siquiera sé si volveremos a vernos de nuevo, pero esta noche nos dejamos llevar y sucedió lo que acabo de contar, no daré explicaciones ni buscaré un porqué, simplemente disfrutaré con el recuerdo de lo acontecido y seguiré mi vida con una grata experiencia más.

La locura no tiene explicación, tiene tratamiento. Una noche de locura es dejarte llevar por la situación, sin esperar nada, sino dejar que tu cuerpo actúe por ti, motivado por instinto, deseo y pasión y que al acabar puedas decir que ha sido una locura de noche.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Uauuuu!!! preciosa y apasionante noche de locura..., descrita con tanta calidez que casi se podría vivir mientras se lee, dejando volar la imaginación, es importante aprovechar y disfrutar los momentos que nos regala la vida, aunque sepamos que despues no podemos esperar nada mas, pero esos instantes seran nuestros para siempre...

Ana C.

Anónimo dijo...

Uauuuu!!! preciosa y apasionante noche de locura..., descrita con tanta calidez que casi se podría vivir mientras se lee, dejando volar la imaginación, es importante aprovechar y disfrutar los momentos que nos regala la vida, aunque sepamos que despues no podemos esperar nada mas, pero esos instantes seran nuestros para siempre...

al dijo...

simplemente...una locura a tu lado es un sueño ...