No entiende que hay razones por las que ya no debe seguir latiendo por esa persona. No cicatriza con facilidad pero sigue empecinado en seguir emitiendo latidos por esa persona que lo hirió, sin importar la gravedad de las heridas.
Duele abrir las heridas a cada latido inmerecido, sangrar sin cesar, una y otra vez hasta que decide aceptar que una vez cicatrice se convertirá en una fisura, que formará parte de él y de sus recuerdos. Imposible acelerar este proceso sin sufrir graves desgarros en el camino, debo rendirme ante él y dejarlo que actúe a su ritmo, sufriendo cada gota derramada sabiendo que todas y cada una de ellas formaran parte de mi para siempre.
Ardua tarea la de intentar que sienta por alguien, no se deja influenciar por las señales que le emite mi mente.
Aquí debo librar una grave batalla entre seguir los latidos que emite mi testarudo corazón o seguir los dictados de la razón, para después de varios intentos reconocer que no importa quien sea el contrincante más eficaz y los argumentos que presenten cada uno de ellos, mi corazón nunca se dará por vencido en este terreno, no emitirá un latido que él no crea conveniente, es el caballo ganador de esta carrera y acabo apostando por él.
Difícilmente entiende que lo que siente por esa persona debe ser solo amistad, no da su brazo a torcer fácilmente, sigue obstinado en emitir fuertes latidos sin orden y sin sentido a la mínima acción recibida por parte de ese amigo, incluso en el absurdo caso de simplemente estar recordando alguna conversación juntos, comienza una frenética carrera de latidos nerviosos que únicamente llegan a su meta cuando finalizan esos recuerdos.
Es tenaz y perseverante, no atiende a razones. No desperdicia sus latidos, los emite con fulgor a su antojo dejándome desarmada ante ellos y cual gladiador caído debo doblegarme ante él nuevamente.
Es inútil intentar que no sienta … mi corazón definitivamente… no se deja influenciar, no permite que dirijan sus latidos,… sin ninguna duda él va por libre, sigue su camino, ese que dicta en cada latido, ese que se guía por sentimientos encontrados, ese que a veces le cuesta dejar atrás y cambiar el rumbo, ese por el que a menudo sufre heridas pero que no son más que una razón para continuar en él, … ese camino que lo lleva a latir fuertemente haciendo resurgir a cada latido mis sentimientos, mis miedos, mis sentidos, llenando de vida cada célula de mi cuerpo, todo mi ser…..
Dulce, duro, obstinado, incrédulo, herido,.... todo eso y más es mi testarudo corazón, independiente hasta el extremo pero la esencia de mi existir...


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