
Los recuerdos son el reflejo del ayer, sueños escritos con la angustia de las lágrimas o con el eco de una dulce sonrisa.
Sin embargo, resulta difícil recordar alguno de ellos cuando aún quedan astillas en el corazón que no dejan de sangrar y mantienen la herida latente.
Y es que hay veces que se ahogan las palabras, que se esconden en un lugar donde no las puedes encontrar y te dejan a solas con un lamento que no sirve de nada.
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