
¿Cómo explicar lo que siento por ti?, ¿Cómo decir lo importante que eres en mi vida?,… eres mi hermano.
De pequeña pedía a gritos un hermano, iba en busca de las gaviotas del patio del colegio haber si alguna me dejaba un bebé hasta que me explicaron que no venias de paris y que las gaviotas no eran cigüeñas, claro.
Por fin llegó el día que naciste y por supuesto, tenias que ser niño sino no hubiera sido lo mismo, hasta que no me enseñaron que lo eras no entré a abrazarte, te lo he contado mil veces y no me cansaré porque el orgullo de ese día no me lo quita nadie.
Siempre he intentado ser tu protectora, cuidarte y mimarte. Eres mi niño y nadie puede cambiarlo.
Las circunstancias desagradables que vivimos nos unieron más, me ocupé de ti, y de que no te faltara nada. No sé si lo conseguí pero si lo intenté. No intenté ocupar el lugar de nadie, porque los dos sabemos que eso es imposible y son irremplazables, sólo intenté que no notaras el gran vacío dejado, o suavizarlo un poco.
Aunque siempre serás mi niño, has crecido y te has convertido en todo un hombre. Hay veces que actúas como mi protector y aunque me descolocaba en un principio, he de reconocer que me halaga enormemente tu protección.
Hemos creado un vínculo entre nosotros muy especial, que mucha gente no entiende, pero sinceramente no me importa lo más mínimo.
Desde que falleció Papa siempre dije que el día de mi boda, entraría sola al altar. En una conversación me preguntaste qué era lo que tenias que hacer al llevarme al altar y me hiciste dudar, porque había tomado una decisión y sabes de sobra lo testaruda que soy.
Pero hoy te digo, nano, que sin ti no voy al altar, quiero ir de tu brazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario