encuentro...


Una tarde como otra cualquiera, una cafetería escogida al azar, dos desconocidos se miran con curiosidad, una sonrisa da la bienvenida al otro y se sientan a conversar.
A los ojos, físicamente son unos extraños el uno para el otro, pero no son unos completos desconocidos, han intercambiado correos en el pasado.
Cortaron la comunicación sin motivos aparentes y si los hubo nunca los expusieron, nunca hablaron de porqué interrumpieron la comunicación y después de tanto tiempo ninguno quiere retomar ese punto.
Al encuentro acuden con cierta reticencia, sin saber muy bien qué hacen allí, desconcertados pero con gran expectación.
Es la primera vez que se ven cara a cara, lo habían comentado muchas veces, habían planeado viajes juntos incluso, pero nada es comparable a la sensación de realmente estar uno frente al otro.
Los primeros minutos transcurren con una mezcla de tensión, nervios, impresiones agolpándose en sus mentes, y por qué no decirlo de vergüenza.
No se hace esperar, las sonrisas de cada uno rompen el hielo e incitan al otro a hablar, a contar anécdotas, experiencias, situaciones o emociones vividas,…
Ajenos a las miradas que se depositan en ellos, ajenos a los comentarios que suscitan, sin darse cuenta que el reloj no se ha detenido y sigue su ritmo frenético,   pasan horas hablando de cualquier tema que se les ocurra, riendo sin cesar.
La complicidad entre ellos es tan evidente que no pasa desapercibida entre los demás, nadie imagina que es la primera ocasión que se ven, pues parecen dos viejos amigos recuperando el tiempo perdido.
Para ellos todo tenía sentido….después de mucho tiempo…. volvían a ser simplemente peterpan y campanilla. 



1 comentario:

al dijo...

ainnns mi campa... la distancia nunca sera un obstaculo para nuestra amistad