sólo es cuestión de tiempo....


Un día no habrán más latidos en el universo entero, no existirá color, ni quien llame a las cosas por un nombre, no habrá amor ni odio, lágrimas ni sonrisas y las estrellas no serán distintas a vagos recuerdos, a flashes fotográficos adelantándose un instante a la caída de una bomba en una prueba nuclear.

Un día no habrá pecados ni héroes. No habrá luz, ni sombra, frío, calor ni existencia. No habrá días. No habrá más un concepto de haber, de existir. No habrá cielo ni infierno. No nos esperará un dios compasivo, no nos torturará un demonio perverso. Y el sol se apagará volviéndonos a todos unas polillas cumpliendo con su destino.

Un día no seremos ni un recuerdo siquiera, ni habrá arqueólogos siderales preguntándose si alguna vez existió algo como lo que somos porque ni siquiera habrá curiosidad, esperanza o nostalgia. El tiempo nos separa sin desligarnos de ese destino inevitable, hasta que éste también se extinga. Pero esto ya lo sabes y lo sabes bien:

El sabor amargo por las mañanas. La lágrima que repentina y solitariamente cae de noche. Ese vacío en las tardes de ocio. Ese rencor en las obligaciones desapasionadas. Ese ayer que alguna vez fue un mañana dejado para jamás. Tus ganas de incinerarte el cerebro porque nadie quiere aceptar con valentía la imperdurabilidad de la existencia.

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